¿Cómo conocer Santiago?

Confieso no ser de la capital. Nací, eso sí, en algún lugar recóndito de Vitacura, y luego partí al sur. Luego al norte. Luego a La Serena, a la zona central y al sur de nuevo. Finalmente, mis pies se detuvieron otra vez en la ciudad que me vio nacer: Santiago. Y la verdad, como la provinciana que resulté ser, empecé a pasearme entre sorprendida y recelosa entre sus calles. Al principio, no cachaba mucho. Llegué a preguntar en una caja del metro si se podía pagar con Redcompra, a confundirme entre las direcciones de la Línea 1, a llegar a Macul en vez de Huechuraba. Pero al final, terminé comprendiendo mejor que muchos santiaguinos sus entresijados caminos, y saber bastante sobre datos bien entretenidos para pasear, conocer y culturizarse.

¿Cómo conocer Santiago, entonces? Creo firmemente en que todo lugar se conoce a través de su historia, más que sus malls y discoteques. Quizá por eso el Parque Arauco y el Portal (ni de La Dehesa ni de ningún lado) no esté entre lo que mencione.

1. La Casa Colorada

Captura de pantalla 2018-02-24 a la(s) 22.18.09.pngAllí vivió el llamado Conde de la Conquista, Mateo de Toro y Zambrano. Éste fue un viejo octagenario al que ubicaron como presidente de la Primera Junta de Gobierno más por conveniencia que por otra cosa (era tan longevo, tan decrépito, que por muy realista que fuera – cosa que le sentaba bien a la Junta, por un tema de apariencias – no iba a poner peros a las decisiones insurgentes de sus miembros).

 Este viejito vivió en la calle Merced 860, a la que se puede llegar bajándose por el metro Plaza de Armas, y hoy es un museo bien interesante, aunque por su profundo deterioro tras el terremoto del 27/f, tuvo bastante tiempo en remodelación. Es más, recién la habilitaron en el 2016. Y lo mejor de todo: es gratis.

2. La catedral metropolitana

Captura de pantalla 2018-02-24 a la(s) 22.22.41.png

Este edificio fue comenzado a construir con la llegada de los primeros españoles a Chile. Se terminó en el siglo XVII, aunque por los daños sufridos en los terremotos, también, al igual que lo anterior, tuvo sus remodelaciones. Sin embargo, cabe destacar y ensalzar sus grandes vestigios históricos, que se viven a cada paso que se da. Estatuas, santos, tumbas (porque recuerden que antaño enterraban a los muertos en las iglesias), y un sinnúmero de “gracias por el favor concedido” de años del perico, abundan entre estas paredes contenedoras de la idiosincracia chilena.

Está, desde luego, en la Plaza de Armas, como todas las catedrales de origen europeo (porque obviamente, todos saben que Chile fue conquistada por España, ¿verdad? Y España, no me van a creer, pero está en Europa).

Otro dato sería que es la sede permanente del Arzobispado de Santiago.

3. Biblioteca nacional 

Caminar por sus pasillos, ver sus museos escondidos en cada rincón, es un verdadero sueño para el amante de la historia. Además, tiene salas de computación y de estudio, donde uno puede pedir prestados libros (solo para usarlos allá).

 

CONTINUARÉ DESPUÉS PORQUE ME ABURRÍ DE ESCRIBIR.

 

 

 

 

 

 

Publicado por angelesmenablog

Escribo. Pienso. Vuelvo a escribir, borrar y reescribir. Vuelvo a pensar. Todavía no sé, realmente, si es que existo.

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