Los oídos no son para escuchar

imagen de un oído y sus partes

El mundo suena, dicen. Pitidos agudos, ronquidos graves, el tac-tac de los zapatos pisando el suelo; el ruum-ruum de los automóviles, sus bocinas, gente que habla. Y hay quién, desde luego, puede oírlo todo a la vez, mezclarlo en su cerebro y procesarlo, para sacar una conclusión general de lo que está pasando. “Sí, a la izquierda viene un auto y a la derecha me están diciendo tal y cual cosa”. Perfecto. No hay dificultad alguna. Lo otro es la música. Más allá de reconocer el fa del mi sostenido, está en el crear obras artísticas a partir de los ruidos armónicos y agradables. Es magia. A mí, al menos, me suena como a magia.

Pero si me hablas, te entiendo. Si me dicen un “hola, ¿qué tal, cómo te ha ido?” lo más probable (no seguro al cien por cien) es que te responda: “bien, muy bien, ¿y a ti?”. Si me dicen, “I’m sure you won’t understand“, mi respuesta podría ser “Really? Where did that idea came to you? Do I seem naive, maybe?” y si me dijeran, por decir algo, “Je ne suis pas votre amis”, quizá responda “J’ai su, parce que je ne ai pas de amis”.

No escucho casi nada, pero bien entiendo y pronuncio correctamente los pocos idiomas que conozco. ¿Cómo es eso? ¿No era que los sordos no podían escuchar? ¿No es esa acaso, precisamente, la definición de la sordera?

Entendamos un poco lo que significa ser sordo. Para eso, entendamos la información auditiva (los sonidos) como visitantes que quieren entrar a una casa. La casa somos nosotros, nuestra mente, y por ende, nuestro cerebro. Pero para entrar hay que pasar por la puerta, que en el caso de quienes sufren de sordera, está en mal estado.

Puerta en mal estado

La puerta no es quien recibe a los invitados, ni quien los atiende, ni el objetivo de ellos es acceder a la puerta y nada más: ellos quieren entrar a la casa. Y si la puerta no abre, tendrán que entrar por la ventana, que es más difícil, pero se puede. O bien, que fuercen la puerta, con un audífono potente o un implante coclear.

¿Y cómo se entra “por la ventana”? Se busca el contexto. Si yo escucho que me dicen “efdcmfe”, no tengo idea de qué me están hablando. Pero si se me cae un vaso, se hace mil pedazos, y mi papá me grita “¡efdcmfe!”, puedo tener claro que no es lo mismo que en una clase de derecho constitucional, logre escuchar “las ideas propias del constitucionalismo moderno, es decir…” y luego lea los labios y entienda “…el neoconstitucionalismo, que fue producto de un proceso tras la efdcmfe…”

En ese caso, efdcmfe significa segunda guerra mundial. Podría haber sido “pacto de las naciones unidas”, pero eso corresponde a un artículo en masculino, no a uno femenino, así que se descarta. Lo mismo que “procesos del siglo XX”, entre otros.

Para ser sordo es requisito ser inteligente, y por tanto, si no lo eres, aprendes a serlo. Aprendes a entender por contexto, a buscar los significados, a ver el mundo desde una posición que te obliga a agudizar todos tus sentidos. Qué suerte, ¿no?

Publicado por angelesmenablog

Escribo. Pienso. Vuelvo a escribir, borrar y reescribir. Vuelvo a pensar. Todavía no sé, realmente, si es que existo.

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