El metro de ayer — Anónimo

Adjunto el mensaje que escribió un amigo mío, con respecto al metro que ayer cerró, dejó a la gente molesta por el “mal servicio” y los obligó a mover sus pesados pies en pos de caminar un poco.

“Señor, ten compasión de mi, pues estoy entre angustias: mis ojos, mi alma y mi cuerpo languidecen de tristeza.Mi vida se consume en la tristeza y mis años en gemidos, se desvanecen mis fuerzas con tanta aflicción y se deshacen mis huesos.Mis enemigos hacen burla de mi, mis vecinos se horrorizan, y mis conocidos se espantan de mi. Si me ven en la calle, se alejan de mi. No hacen más caso de mi que de los muertos, soy como un objeto gastado y olvidado.

Salmo 31 versículo del 10 al 13


Cuan inútil puede ser volcarse a una hoja cuando el mundo se cae a pedazos, cuán moral puede llegar a ser encerrarse olímpicamente en un cuarto mientras hay personas que se mutilan sin hallar una razón para seguir respirando. Tanta cobardía hay en un lápiz y un papel y cuanta valentía en un alma desgarrada que decide acabar con su existencia.Cuánto puede estremecer una herida, una vida y una muerte y cuánta distancia vital  soporta el análisis razonado. Un bebé que nace y una pareja que se entregan el uno al otro.
Cuándo afirman triunfales que el mundo está mejor y enfatizan con brutales muecas sardónicas cada “triunfo” yo me desbarranco al pesimismo, me refugio como quien quiere escapar de una esquizofrénica realidad de autómatas humanoides felizmente tranquilos y satisfechos, y que con abandonados y ocultos ojos, evaden, de una historia en otra.
Cómo el mundo puede estar mejor si cuando alguien no halla razón para su existencia y en un último grito, – aun desperezando, ferozmente esperanzado-  grito ahogado, remoto, trágico se tira a las líneas del metro, la ciudad engulle silenciosamente su última esperanza, de comprensión, de ayuda, de humanidad.
Hoy día fue un día terrible, nublado, eléctricamente depresivo. Fue un día abortado , muerto.
Hoy día un joven salvajemente acorralado por la existencia, terriblemente despedido de sus ganas de vivir, en una desesperación mortal, se intentó matar. Un alma que intenta aniquilar su propio ser frente a la tormentosa realidad.
Hoy día la frivolidad, el desprecio por la vida humana, que es maldad, pues qué es sino maldad pura, mostró su más espeluznante y perverso rostro. Ante la más profunda y nefasta, ante quizá la exaltación más humana que pudo pasar hoy día, ante el grito de socorro de las sangrientas entrañas de esa criatura… la ciudad le dio la espalda y lo juzgó. Se rumiaba la abulia, la indiferencia , la indignación.
Molestia porque se interrumpió el servicio de metro tren , malestar porque le atrasaron el viaje de vuelta a sus miserables realidades, a sus individualistas vidas.
¡Cuánta maldad y cuán terrorífico se ha vuelto la humanidad!
Mientras tanto una familia, amigos y un ser humano ha muerto, la ciudad estupidizada por la inmediatez y la propia miseria de una vida que se ofrece rápida y vacía ignora, inhumana, la propia humanidad y por tanto se abandona a si misma y se abandona a la maldad y a un futuro desolador, breve y brutal.

Publicado por angelesmenablog

Escribo. Pienso. Vuelvo a escribir, borrar y reescribir. Vuelvo a pensar. Todavía no sé, realmente, si es que existo.

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