¿Cómo estudiar estando enfermo?

Hay poca información de esto en la red. Uno suele dar por hecho que a la hora de estudiar, uno va a estar de pie y funcionando, con toda la salud del mundo. “Sal a correr, hace bien para la concentración”, dicen algunos, entre otros varios consejos. Se supone que uno está vital, fresco, pero, ¿qué ocurre cuando la salud no es la óptima?

De buenas a primeras, te dirán que no estudies, que descanses y te relajes para que al otro día o a la otra semana cumplas con tu sesión de estudio con todas las de la ley. Sin embargo, a veces eso no es posible.

Voy a contar esto a través de mi experiencia. El sábado 23 de marzo del 2019 me caí de un piso número cuatro, y quedé hecha bolsa. En la clínica, donde estoy actualmente, tengo que ponerme metas, seguir adelante, seguir con mi vida porque las cosas no se van a detener porque uno así lo requiera. No es cuestión de pedir permiso al universo para dar un respiro, salir a dar una vuelta, tomar aire y volver a la máquina imparable, esa que avanza a una velocidad vertiginosa, en que coexistimos todos. No. El mundo continúa su curso, y uno tiene que buscar la manera de alcanzarlo.

Después de cada cirugía me siento pésimo, pero una vez que vuelvo a adquirir poder de concentración, retorno a la carga, prendo mi computador, y estudio.

Determinar qué estudiaré durante el día

Esto es fundamental, uno no puede lanzarse a la piscina si no tiene claro dónde queda ubicada el agua, puesto que si no, podemos caer sobre cemento y atizarnos la cabeza. Para arrojarse sobre cualquier proyecto, resulta crucial saber qué vamos a hacer y cómo.

Personalmente, yo uso Notion. Es gratis y es una buena aplicación para este tipo de cosas. Me organizo, hago una lista de tareas y la pongo en práctica.

Intentar no tener dolor en el momento de estudiar

Sé que es difícil, pero cuando estudiamos, ojalá podamos buscar un momento donde el dolor esté relativamente controlado, y no estemos chillando de sufrimiento mientras intentamos aprender algún concepto relevante. Quizá el dolor pueda ser constante, sí, pero siempre hay altibajos en el mismo. Por lo tanto, busca cuando esté más bajo, más tolerable.

Explicarle a los demás que estás estudiando

Muchos no van a entender. Verte ahí, enfermo, hecho bolsa, va a producir más ganas de ponerse a conversar que de dejarte tranquilo, “para hacerte más ameno el momento”, “para que no te aburras”. Explícales que no es necesario, con amabilidad. Diles que tienes que estudiar hasta cierta hora. Si realmente te quieren, entenderán.

Habla con los profesores

Esto va por un lado quizá más administrativo, pero si estás enfermo, lo más probable es que no puedas asistir a todas las clases, y quizá a prácticamente ninguna. Habla con los docentes, busca alguna solución, explícales el problema. Y si no resulta, busca una manera al menos de botar ese ramo en concreto.

Consigue los apuntes… y buenos amigos

Quizá peco de perogrullo al indicar la necesidad de conseguirse los apuntes, pero esto es tan básico, que no podía omitirlo. Trata de ver los apuntes de años anteriores también, los de otros compañeros, pregúntales a tus amigos qué se vio en clases, sus propias percepciones, etc. Quizá, alguno también podría grabarte las clases.

De este modo, vemos que estar enfermo, adolorido y casi convaleciente no es excusa en absoluto. ¡A estudiar, se ha dicho!

Publicado por angelesmenablog

Escribo. Pienso. Vuelvo a escribir, borrar y reescribir. Vuelvo a pensar. Todavía no sé, realmente, si es que existo.

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