¿De qué sirve la historia?

  • ¿Por qué importa la historia? Hoy en día más que nunca eso es una pregunta relevante. No es lo mismo, para un estudiante común, para un adolescente o para un niño, preguntarse “¿cuál es el fin de estudiar la historia?” en el 2010, por ejemplo, en el 2008, o ahora. Hoy es un tiempo crucial. Tal vez, pienso, lo vemos como evidente, más que en otras épocas. Sin embargo, aún cabe la formulación de la pregunta, que en tiempos de paz tanto nos atormentó, y hoy aparece con una claridad casi sublime.
  • ¿Por qué importa la historia, entonces? La respuesta que siempre he intentado dar se relaciona con “aprender del pasado para mejorar el presente y cambiar el futuro”. Pero eso es un cliché. No tiene gracia. La gracia está en descubrir algo nuevo a partir de eso.
  • Hoy vivimos en una crisis social, política, económica, sanitaria, humana y jurídica. Pero, independiente de los aspectos eminentemente biológicos que entraron en el panorama – la irrupción del Covid19, para ser precisos – lo que vivimos son las consecuencias de un resultado histórico, de un desencadenamiento de hechos que nos ha traído hasta donde estamos.
  • ¿Dónde podemos marcar el inicio de los problemas? ¿Con Pinochet? ¿Con Allende? ¿Frei, tal vez? Es posible irse más atrás, incluso. Y si queremos explicar esos hechos, anteriores al inicio, podríamos remontarnos a tiempos aún más antiguos. Hasta el inicio de todo. ¿Y cuál es el inicio de todo? No lo sé, la verdad. Supongo que hay distintas doctrinas, pero la mía tiende a manifestar la distinción entre un origen ontológico y un origen cronológico.
  • En términos históricos, tal vez un tanto materialistas y reduccionistas, la causa de los problemas actuales se remite a un origen en el orden de la cronología de los hechos (esto pasó primero, esto pasó después). Pero hay otro tipo de historia, la verdad. Una historia que pocos consideran: la historia de las ideas.
  • ¿Qué idea partió primero, y qué idea le siguió? ¿Cómo se conectan ambas? ¿Cómo llegar desde esta cosmovisión al paradigma mundial contemporáneo?
  • Esas preguntas, fundamentalmente, se responden a través de un entendimiento cabal de los procesos históricos. Porque cada autor es hijo de su tiempo, cada cabeza pensante está arraigada, de cierto modo, al mundo, y no podemos desprenderla de éste.
  • El hombre es un ser eminentemente histórico. Estamos ligados a la tierra y al mundo, a la sociedad y a los sucesos que acontecen, y eso nos va marcando, poco a poco, pedazo a pedazo. Somos, al fin y al cabo, historia. Todos nosotros.

Publicado por angelesmenablog

Escribo. Pienso. Vuelvo a escribir, borrar y reescribir. Vuelvo a pensar. Todavía no sé, realmente, si es que existo.

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